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julio 12, 2015

Wushu: un alivio espiritual


Wushu: un alivio espiritual


Por Tribuna de La Habana en la sección
Versión para impresiónEnviar a un amigo
Texto y fotos: Humberto Isada Socarrás
El interés de la población capitalina en la práctica del Wushu, se incrementa paulatinamente. El parque Villalón, ubicado en Calzada y D, El Vedado, sirve de escenario cada mañana para la actividad física tanto de los jóvenes como de los abuelos de casa.

La profesora María Teresa Rodríguez comenta a Tribuna de La Habana que este grupo, fundado en marzo de 2014, pertenece a la Escuela Cubana de Wushu, con una matrícula de 50 personas que promedian los 70 años de edad.

“En este lugar encontramos maravillosas historias de jóvenes que comenzaron acompañando a sus madres -quienes acudían en búsqueda de alivio a sus dolencias- y hoy participan como integrantes”, agregó.

Otro ejemplo es el de Adelaida Rodríguez de Miranda, de 62 años, quien fuera una profesional de la salud durante toda su vida y encontró en esta práctica “una mejora no solo física, sino también espiritual”, no dudando en recomendarla sin distinción de sexo o edad...





Wushu: un alivio espiritual

Wushu: un alivio espiritual

Por Tribuna de La Habana en la sección
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Texto y fotos: Humberto Isada Socarrás
El interés de la población capitalina en la práctica del Wushu, se incrementa paulatinamente. El parque Villalón, ubicado en Calzada y D, El Vedado, sirve de escenario cada mañana para la actividad física tanto de los jóvenes como de los abuelos de casa.

La profesora María Teresa Rodríguez comenta a Tribuna de La Habana que este grupo, fundado en marzo de 2014, pertenece a la Escuela Cubana de Wushu, con una matrícula de 50 personas que promedian los 70 años de edad.

“En este lugar encontramos maravillosas historias de jóvenes que comenzaron acompañando a sus madres -quienes acudían en búsqueda de alivio a sus dolencias- y hoy participan como integrantes”, agregó.

Otro ejemplo es el de Adelaida Rodríguez de Miranda, de 62 años, quien fuera una profesional de la salud durante toda su vida y encontró en esta práctica “una mejora no solo física, sino también espiritual”, no dudando en recomendarla sin distinción de sexo o edad.