septiembre 24, 2015

Pedro Pablo Rodríguez: “La Edición Crítica es mi compromiso con Cuba, los cubanos y con Martí”

  “La Edición Crítica es mi compromiso con Cuba, los cubanos y con Martí”

Por Astrid Barnet CUBARTE 22.09.2015  BOLETÍN CUBARTE.

Dentro de la intelectualidad cubana, el periodista, historiador y ensayista doctor Pedro Pablo Rodríguez López, es una de las figuras más prominentes dedicada al estudio e investigación de la vida y la obra de nuestro Héroe Nacional José Martí. Su meritoria labor ha transitado desde hace años por diversas etapas, entre ellas, la de haber sido y continuar siendo profesor y forjador de mentes jóvenes preclaras en el pensamiento martiano. Su trabajo actual, al frente de un equipo dedicado a la confección de la Edición Crítica de las Obras Completas de nuestro Apóstol avalan (entre otras muchas razones), sus cualidades como ser humano en especial, su sencillez, honestidad y persuasión. El doctor Pedro Pablo —como todos le conocen—, concedió una entrevista al periódico digital Cubarte para comentar sobre algunas cuestiones que, según afirmó: “No esperaba”.
Algunos críticos opinan que la biografía escrita por el periodista y profesor Jorge Mañach sobre el Apóstol de nuestra Independencia, continúa siendo considerada como la más completa o elaborada hasta la fecha. ¿Cómo realizaría, o tendría a bien escribir, el doctor Pedro Pablo Rodríguez otra obra superior o de mayor relevancia? ¿Qué espacios faltarían por llenar o remitirse sobre la vida y la obra de tan magnífica figura? ¿Hacia dónde dirigir su prominencia en la actualidad a la hora de ser escrita?
Estimo que Mañach fue un gran escritor y supo siempre utilizar muy bien los recursos narrativos para confeccionar una biografía novelada, como se decía en aquel entonces, sobre José Martí. Mucho mejor, a mi juicio, si se le compara con las que hicieron otros noveladores de biografías de la época como Emil Ludwig y Stefan Zweig, quienes eran bastante acuciosos en su información histórica, mas ninguno alcanza la grandeza literaria de Mañach.
No obstante, hoy no podría decir que la biografía sobre Martí de Jorge Mañach, es la más completa porque han pasado muchos años, y estos demuestran que existen errores que no se les pudo prever en su tiempo por parte de dicho Autor; elementos que tampoco se conocían y que las incontables investigaciones realizadas en los últimos tiempos demuestran lo mucho que se ha avanzado al respecto. Los estudios martianos han avanzado también mucho en Cuba y en el mundo, aportando nuevos conocimientos. Es por ello que, en algunos puntos, resulta desactualizada dicha Biografía.
Pero, reitero, el secreto de su gancho está en la forma novelada en que está escrita que, aunque no enfatiza en lo ficcional, sí utiliza algunos de sus elementos impregnándole un gran sentido de realismo a la narración.
Hace muchos años que tengo un proyecto para la confección de una biografía sobre José Martí —incluso tengo un esquema bastante grande y extenso de cada de sus partes—, de unas cuantas centenares de cuartillas, pero Él no me deja tiempo alguno en estos momentos. Me agradaría muchísimo escribir esa biografía; no enfocarla solamente en lo que ocurrió con el hombre, sino también en la forma o manera en que éste llega a insertarse en su época y llegarla a trascender.
No obstante, considero como mi mejor obra la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, y esta es mi compromiso con Cuba, con los cubanos y con Él, por supuesto.

Martí y la Religión 

Este es un tema que se ha estudiado bastante —existen estudios importantes, entre ellos los efectuados por el pastor Rafael Cepeda, con un libro publicado en Costa Rica—, y diría que lo más relevante en él es que Martí trazó una gran división entre religiones e iglesias. Para él el mundo de las religiones forma parte del ser humano y de las sociedades, cuya naturaleza varía, partiendo también de las variaciones que tienen la historia, las culturas de cada sociedad pero que, a su vez, es una forma de expresión de la espiritualidad humana, de la sensibilidad de los seres humanos. Es difícil por no decir imposible, afiliar a Martí en una religión dada, porque él toma de aquí y de allá. Es capaz de decir que Jesús es una de las figuras más importantes en la historia de la humanidad basado en el sacrificio que realiza por su profundo amor y voluntad al prójimo. Jesús es un modelo de alguna manera para Martí, mas esta idea no trata de convertirla como símbolo del sacrificio adscripto a determinada iglesia, no obstante formarse dentro del seno de una familia española de creencia católica y en un mundo eminentemente creyente del catolicismo como es el latinoamericano, y en específico del siglo XIX, donde el catolicismo tenía hegemonía. Todo ello explica su mente abierta, al comunicarse tanto con un libre pensador norteamericano como con un famoso orador pastor protestante como (el escritor Richard Beecher Stowe, padre).
Esta apertura martiana se aviene también con el conocimiento de las religiones de los pueblos aborígenes de nuestra América, su marcado interés además por conocer las creencias religiosas de la Antigüedad clásica greco-latina y del mundo de los pueblos árabes, orientales, del hinduismo… Tenía un aval de lecturas de muchos orientalistas británicos y franceses quienes, como descubridores y colonizadores, contaban con innumerables académicos autores de infinidad de volúmenes relacionados con la religión oriental durante la segunda mitad del siglo XIX. Martí leyó muchos libros religiosos en los idiomas inglés y francés referidos a Irán —el imperio y religión persa—, a la India, Pakistán, la China antigua, Bangla Desh y tengo la sospecha que se interesó muchísimo también por las religiones africanas producto de las informaciones que tenía sobre el dominio colonial europeo en África. Siguió bastante de cerca las informaciones referidas a los grandes exploradores europeos en distintas regiones africanas de aquella época. Posiblemente tenía más lecturas de las que imaginamos hasta el momento.
La conversación del hombre sobre sus grandes problemas es lo que impregna en su idea y evaluación sobre la religión. Diría que en él existía una religión propia, en la que su sentido de dios no es la del creador, sino una fuerza moral. Hay quienes han hallado desde la teología cristiana y, particularmente la católica, que el dios martiano no se ajusta al católico debido a las cuestiones que escribió desde muy joven. Se habla de una especie de Dedeísmo en Martí, otros hablan de un Fideísmo… Él no entra dentro del pensamiento teológico cristiano, ni mucho menos en el católico; lo que sí está dispuesto a admitir de cualquier religión todo lo representativo en cuanto a valores, a elementos morales, de ayuda al perfeccionamiento y sacrificio del hombre. Lo que sí en él hallamos más referencias del mundo bíblico pues su entorno histórico-social-familiar está plagado de información, de elementos católicos muy asentado dentro de la cultura greco latina y judía. Algo que hereda y es por ello algunas de las referencias bíblicas a las que hace alusión en algunos de sus trabajos. La Biblia, una lectura que, en todo momento tuvo a su alcance.

Martí y la Masonería
Hace cerca de cuatro o cinco años atrás que un compañero estudioso de la vida y la obra del Apóstol halló entre la papelería de una logia en la provincia de Cienfuegos, el documento referido al traslado de un español masón a Cuba y éste aparece con la firma de Anagua, pseudónimo o nombre de guerra de Martí, utilizado durante la Guerra Chiquita. Fue entonces que nos dimos a la tarea de estudiar dicha firma y compararla con la suya legítima. Todo ello evidenció su condición de masón, algo que nunca se pierde en la vida.
Hay varias razones que explican su presencia en ella. Entre ellas, la existencia de una tradición patriótica y revolucionaria de la masonería en la Isla, al igual que en el resto del mundo. Hay que recordar que los masones fueron perseguidos por la iglesia católica de corte medieval al igual que en otras épocas —era como perseguir a los comunistas del siglo XX—. Igualmente la masonería conspiró contra las monarquías, contra los regímenes conservadores, contra la iglesia católica y sus regímenes papales hasta 1870 en que Garibaldi entra en Roma y rodea El Vaticano. Y esto es lo que le queda en estos momentos a la iglesia católica… Así, la masonería siempre tuvo un carácter revolucionario y siempre funcionó como una sociedad secreta en infinidad de situaciones. Casi todos los revolucionarios y patriotas conspiradores de la Guerra del 68 en Cuba fueron masones (Céspedes, Perucho Figueredo…) y en América Latina ocurrió igual: San Martín cuando triunfa, lo primero que funda es una logia (Lautaro) en Buenos Aires; Bolívar, también, para crear así la república y separarse de España…
Estoy seguro que a Martí lo que le interesaba en lo fundamental era el sentido de fraternidad y hermandad que caracteriza a los miembros de cualquier masonería en momentos sumamente difíciles y de socorro; esa ayuda al prójimo de forma desinteresada y compartimentada.
No obstante, hasta la fecha no tenemos evidencia alguna de que, a su llegada a Estados Unidos, continuase practicando en una logia su vida como masón, pero tampoco me asombraría de que en algún momento nos enterásemos que alguna vez acudiese a alguna masonería. Imagino la posibilidad de que quizás, en algún momento, alquilase algún salón en The Masonic Temple, en Nueva York —que se cobraba mucho más barato—, para realizar reuniones con los emigrados revolucionarios cubanos. No dudo que existiese algún tipo de colaboración con masonerías de esa urbe, de Filadelfia, Tampa y Cayo Hueso, cuyos dueños eran cubanos. No dudamos que el Delegado del Partido Revolucionario Cubano estuviese involucrado en ellas acompañando a otros patriotas conspiradores independentistas. En España sí fue secretario de una logia donde alcanzó el grado treinta o treinta y uno.

Martí y su hermano queridísimo Manuel Mercado
A veces me he preguntado cómo sería la amistad de Mercado hacia Martí. Lamentablemente, no tenemos las cartas de él dirigidas a nuestro Héroe Nacional. Según se dice Martí las dejó en la casa de Carmen Miyares días antes de partir hacia Cuba; y según ella, a principios del siglo XX (1910), se inundó el sótano de su casa donde se hallaban todas aquellas cartas. ¡Todas se perdieron! ¡Una  enorme correspondencia que más nunca podremos ver!
A veces he comentado no pensar que la persona que aparece en dichas cartas, sea exactamente dicha persona. Martí en sus epístolas reproduce una imagen de Mercado sin estar cerca de él en la gran mayoría de ellas. Realmente la relación entre ellos duró escasamente dos años, el tiempo que Martí estuvo en México.
Lo que sí no cabe la menor duda es que Mercado, político y sub secretario de gobernación, le brindó una sincera amistad durante su estancia en ese país y sin estar en él: Mercado le abrió el camino para su entrada en el periódico El Partido Liberal; lo conectó para su entrevista con Porfirio Díaz; apoyó además financieramente la guerra de Cuba… Era un hombre perteneciente a la nomenclatura del estado mexicano. Era un hombre del poder.

Sí observo en cada una de las misivas de Martí que él está, desde la emigración, añorando e algún modo a esa familia tranquila y unida que pudo hacer Mercado con mucho rigor. Circunstancias como las de desayunar o almorzar juntos, conversar y brindar afecto a una familia que él nunca, por su parte, pudo tener ni disfrutar ¡Cuánto me gustaría estar con ustedes reunidos toda la familia, en estos momentos…!
Quizás nunca logremos precisar cómo y por qué funcionó esa amistad, al no tener con nosotros la correspondencia de Mercado. Pero de lo que sí no cabe la menor duda es que Martí haya sobrestimado esa amistad, idealizando quizás (reitero) un poco al hombre…y que a la vez Manuel Mercado jugó un papel importantísimo en su vida.

En su penúltima carta le habla con toda claridad a Mercado, como político mexicano, de sus objetivos en la Guerra necesaria. Y cuando leemos la misiva que le escribe en 1884 a Porfirio Díaz nos percatamos de  —hallada hace unos diez o doce años gracias al médico mexicano estudioso de la obra martiana, Herrera Franyutti—, que Martí le da una condición de estadista para que lo apoye, por supuesto, en sus objetivos independentistas. Le explica al Presidente azteca que Cuba independiente sería una seguridad para México independiente, ante la amenaza por el norte de Estados Unidos. Fíjate además en lo que le plantea al respecto a Mercado en su carta inconclusa el 19 de mayo de 1895.
Acerca de esa amistad existen opiniones muy divididas entre historiadores cubanos y mexicanos, y en cómo el gobierno de ese país se proyectó ante las aspiraciones independentistas de la Mayor de las Antillas. Ciertamente existía un sector económico comercial hispano en México en aquellos momentos, del cual ese país no aspiraba a enemistarse y, en ocasiones, plantearon ciertos obstáculos a las actividades de los emigrados cubanos. Sin embargo, éstos mientras más alejados estuviesen de la capital azteca, mucho mejor, al no resultar tan visibles a las autoridades. Incluso, han aparecido algunos documentos reveladores sobre los planteamientos anexionistas de algunos políticos mexicanos (1896-1897) para la incorporación de Cuba a ese país. Se han hallado también algunos informes (decenales) escritos por el Cónsul mexicano en La Habana en aquel entonces, persona muy entusiasta por el logro de la independencia en la isla.
Todos estos elementos nos llevan a concluir que la relación de Martí con Mercado era importantísima no sólo por la amistad demostrada en más de una ocasión —este político mexicano fue también el hombre que se encargó de promover la novela Ramona, de Helen Hunt Jackson, traducida al español por Martí; también le apoyó cuando decidió la edición de un libro en español dirigido a toda la América—, sino también por su apoyo moral; económico en ocasiones, y político.
Los hijos de Mercado entregaron todas las cartas de Martí en la década del cuarenta del pasado siglo. Hasta la fecha se desconoce algún otro documento.

Martí-Carmen Zayas Bazán/ Carmen Miyares
Este será uno de los puntos picantes –vamos a decirlo así--, dentro de la vida del Maestro. Mi opinión muy personal es el que amor de su vida fue Carmen Zayas Bazán, fue de quien siempre estuvo muy enamorado y durante muchísimo tiempo. Pienso también que existían por parte de Carmen razones sobradas para las desavenencias, frente a un hombre a quien le era imposible realizar vida hogareña, al igual que ella como madre aspirase también a una seguridad plena para la educación de su hijo… Esto era inevitable y mucho más si recordamos que era una mujer de buena cuna, sin necesidades, hasta que se casó con Martí. Ella siempre estuvo enamorada de su esposo. Cuando él regresa a Cuba y luego nuevamente lo deportan a España, el padre de ella (abogado y cuya otra hija estaba casada con el gobernador español en Camagüey), le ofreció resolver el divorcio a lo cual ella se negó. Cuando al principio de la República Manuel Sanguily va a España a entrevistase con Jiménez de Sandoval y éste le entrega un documento perteneciente a Martí. Cuando Sanguily regresa a la Isla para entregar dicho documento a Zayas Bazán, ésta le asevera que “Nada de Martí pertenece a nadie; en todo caso es del pueblo de Cuba, por ser quien es Martí”.
Asimismo existen otros elementos, entre ellos, ella nunca crió al hijo bajo la conciencia de rechazo a su padre. En lo poco que se conserva del hijo se observa sobre el respeto y admiración que sentía hacia su padre. Incluso, estuvo con sólo quince años de edad conspirando en Cuba y haciendo prácticas de tiro en las lomas de Najasa, en la provincia de Camagüey —junto al mayor general Enrique Loynaz del Castillo—, y cuando la madre lo envía a Estados Unidos para que no involucrase en la guerra, el joven retorna en una expedición a Cuba. Siempre tuvo como premisa seguir y cumplir con el ejemplo de su padre, no obstante la relación tan esporádica existente entre ambos.
Todo ello explica también su relación con María Mantilla. No me interesa si fue su hija desde un punto de vista fisiológico, si una paternidad física o no —si en algún momento se realiza un estudio de ADN quedará resuelto este misterio—; en el fondo, fue su hija, al criarla, ayudarla, darle consejos, la siguió muy de cerca… Se habla siempre de María, pero se olvida a su hermana mayor, Carmita. ¡Cuántas cartas existen de Martí dirigidas a ambas! Ellas fueron las hijas de Martí; las quiso muchísimo a las dos. Asimismo, existió una relación muy estrecha de él hacia el hijo varón (Ernesto) de Carmen Miyares y Manuel Mantilla. Este colabora con Martí y se traslada con él a Fernandina.
Tiendo a pensar que, efectivamente, existió una relación amorosa entre Martí y Carmen Miyares; que pudo ser antes o después del nacimiento de María Mantilla. Carmen era una mujer muy fuerte con un negocio propio (casa de huéspedes ocupada por emigrados), casada con un hombre que murió en 1884 (producto de una cardiopatía), y quien tenía a su haber una pequeña fábrica de tabacos.
Aunque nunca ha existido una correspondencia que corrobore una relación amorosa entre Martí y Carmen Miyares, sí resultaría lícito pensar en ello. ¿Cuándo y en qué circunstancias? Se desconocen.
No obstante y dejando a un lado cualquier tipo de comentarios o hipótesis sobre dicho problema, debo decir que para mí lo más importante es haber conocido que Martí fue el padre emocional, espiritual de María, y quien realmente la formó.
¿Considera la existencia de algunas grietas o debilidades dentro del sector de la intelectualidad literaria y artística cubana actual que pudieran favorecer a la nueva política del gobierno de Estados Unidos que, según ha declarado, consiste en un cambio de métodos, manteniendo igual estrategia respecto a la Revolución cubana? ¿Cómo vincular el Pensamiento martiano ante este nuevo reto que afrontaría el país? ¿Qué recomendaciones le haría a dicho sector?
Si existen grietas o debilidades, también existen fortalezas. Me gustaría empezar por esto último, pues estimo que hoy buena parte de la intelectualidad cubana tiene un fuerte sentido nacional, y mucho más incluso de lo que habitualmente algunos quisieran reconocer —diría algunos políticos, algunas personalidades de la política—; es por ello que estimo que la intelectualidad es uno de los sectores más confiables en la vida política cubana hoy en día.
Lo que pudieran calificarse como grietas o debilidades son las mismas que pudieran aparecer en otros sectores de la sociedad cubana, y ello no es producto o consecuencia de un tipo de labor o de función social, sino de la situación que está atravesando el país desde inicios de 1990 hasta el presente siglo.
Cuba ha atravesado una crisis demasiado larga, y no digo demasiado porque quizás piense que pudo haberse solucionado antes —no me siento capaz de opinar en ese sentido—; pero el hecho real es que ha sido demasiado larga. Históricamente, la Guerra de los Diez Años concluyó con la población agotada. Como dijo Martí: “No nos vencieron, entregamos la espada”. Mas no se le ocurrió decir que aquellos que se acogieron a la paz hubiesen sido traidores; la mayoría de ellos retornaron a pelear por Cuba, o se mantuvieron a favor de la independencia cubana en 1895.
Lo que sucede es que existen momentos de desaliento, de cansancio y, realmente, el nivel de presión sobre el pueblo cubano, luego de los años noventa, ha sido muy grande. Esto, por otra parte, ha generado o ha ido acompañado —y es lógico que así suceda—, de una pérdida de valores morales; y a la vez que esto existe de confianza, de esperanza, pues la gente busca sustitutivos. Y cuando las dificultades materiales son muy grandes, pues la gente busca cómo resolverlas.
Sí estimo que ha habido un gran error en Cuba y no de los intelectuales, sino de los políticos, y es permitir durante mucho tiempo —y sin combatir a fondo—, una corrupción.
Aclaro que no es que todo el mundo sea corrupto, sino que se ha generalizado. Y todo ello crea un gran problema como es la pérdida de valores morales. No dudo que muchas personas inescrupulosas se roben una lata de pintura —al igual que dos o tres—; pero si mañana se produce una invasión de los norteamericanos, son los primeros que marchan a las trincheras. No tengo dudas en ese sentido, porque se posee un sentido de nacionalidad demasiado fuerte.
Por otra parte, no somos perfectos. El ser humano tiene sus lados oscuro y claro del corazón.
Ciertamente ha habido una cierta recuperación económica a un costo bastante elevado. Por un lado, la emigración ha sido una válvula, y vamos a hablar en términos económicos: por mucho que nos duela cuando se nos marcha alguien de la familia o alguna amistad, estos constituyen una válvula muy importante, pues buena parte de quienes se han marchado durante los últimos quince a veinte años están contribuyendo al mantenimiento de sus familias y a otorgar ingresos al país nada despreciables.
A nadie se le ocurre que ello constituya un problema político, como se valoró durante mucho tiempo en Cuba. Igual situación ocurre en otros países latinoamericanos como es el caso de la República Dominicana, por citarte uno.
Actualmente la sociedad cubana se debate en fuertes contradicciones y problemas, y otra cuestión fundamental: el salario no le alcanza a mucha gente. Por tanto, se buscan formas de búsqueda de recursos para poder sobrevivir y éstas se están dando a través de los marcos legales o bordeando éstos. Todo ello es lo que está provocando tanta pérdida de valores.
¡Cuántos maestros no hubo corruptos en Cuba antes de los años noventa! Quizás hubo alguno, pero era tan excepcional que no nos dimos cuenta. A la vez: ¡Cuántos médicos no pudieron haber existido en la Isla antes del triunfo revolucionario! De seguro, eran tan pocos o casos tan pequeños e irrelevantes que quedaban aplastados por la entrega de las grandes mayorías.
Diría que aún continúa la entrega de las grandes mayorías. Recordemos a esa gran cantidad de personas que aún en los peores momentos del Período Especial y, sin medios de transportación, continuaban asistiendo a sus centros de trabajo. Y quienes todavía hoy continúan trabajando aunque el salario no les alcance. Lo que no podemos pensar es que todos se corrompen, es que todos roban, o se dedican a vivir al margen de lo establecido.
Estimo que sí existe un fuerte sentido de nacionalidad que, aunque se deteriore un poco, no está totalmente perdida. Incluso, cuando he realizado algún viaje al exterior, he conocido a algunos cubanos —pertenecientes en muchísimos casos a la emigración de los noventa—, quienes continúan sintiéndose muy cubanos, y quienes además manifiestan una gran preocupación y amor por Cuba. Algunos pueden tener sus ideas equivocadas referidas a lo que ocurre en nuestro país en estos momentos pero sin embargo, nunca adoptan las posturas del enemigo o contrarrevolucionario. Son cubanos quienes, realmente, si mejorasen un poco las condiciones económicas en la isla y tuviesen posibilidades de tener un trabajo seguro aquí, estarían dispuestos a regresar.
Esto es lo que está ocurriendo y afectando a todos los sectores de la sociedad cubana. No existe un sector perfecto como tampoco algún otro afectado por esta situación. Por suerte, la política cultural desde los años noventa tuvo una apertura al mundo intelectual.
Todo esto constituye una válvula, y ello lo vemos cuando un músico (por ejemplo) trabaja contratado en otro país durante seis meses, digamos, y puede retornar y ayudar a proyectos culturales de la Isla. Es el caso, por ejemplo, del famoso bailarín Carlos Acosta, quien tiene el proyecto de crear una pequeña compañía de ballet aquí, en Cuba; en el país donde creció y se formó como artista y no en ningún otro lugar donde ha obtenido tantos lauros durante su carrera internacional. Este es el indicio de la existencia de una nacionalidad muy fuerte y de un espíritu nacional muy fuerte.
No creo que existan grietas o debilidades particulares, y las que pudieran existir son las mismas que podrían manifestarse en otros sectores.
Sobre la Edición Crítica: experiencias y retos inmediatos
La Edición Crítica es el gran reto de mi vida desde los años noventa del pasado siglo. Conforma el grupo de trabajo más fuerte en el CEM, lo que nos ha obligado a ampliar el diapasón de nuestros intereses y conocimientos. En nuestra institución siempre hemos luchado porque no existan fronteras profesionales. Esto es la división entre quienes se dedican a la literatura, o a la política, o a la historia, o a la filosofía… Eso no existe aquí, pues siempre se ha tenido en cuenta que Martí es una integralidad desde todo punto de vista.
En el caso de la Edición Crítica necesitamos miradas críticas desde diferentes disciplinas para poder asumir el aparato crítico (¡y valga la redundancia!), que ella exige. En muchas ocasiones, incluso, hemos acudido a colaboradores y especialistas dentro del país y en el extranjero para la realización de consultas sobre diversos temas y sus respectivos enfoques, para luego confeccionar tan sólo una nota de tres o cuatro líneas.
De colaboraciones extranjeras puedo citar a profesores e investigadores de universidades de Puerto Rico, Nueva York, México, España, Francia, Inglaterra, de la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos… de los más disímiles lugares. Puedo citar además a personas que han contribuido o realizado donaciones decisivas, como el profesor mexicano doctor Herrera Franyutti quien compró de su peculio una colección completa de micro-films de la revista Universal en la que trabajó Martí durante dos años; el profesor e investigador  norteamericano Iván Schulmann, quien nos envió una colección completa del periódico The Hour (diciembre de 1880) donde trabajó nuestro Héroe Nacional, al igual que otra colección de entre 1881 y 1890 del periódico The Sun. Estas, entre otras muchas donaciones.
Hay que decir que esta es una obra eminentemente colectiva; una obra de investigadores en general, de editores dedicados a ella exclusivamente. Este es el principal logro que tiene este colectivo. Al mismo tiempo la Edición Crítica ha permitido investigaciones que han partido de ella y que han enriquecido el conocimiento martiano. Son los ejemplos del Club Crepúsculo y del Caso Cutting, acerca de los cuales se desconocían con anterioridad numerosos aspectos o no se conocían a profundidad.
Tenemos también compañeros —Marlene Vázquez y Lourdes Ocampo—, quienes realizarán sus tesis de doctorado a partir de las investigaciones de temas de la Edición Crítica.
Por otra parte hay que tener muy en cuenta que toda obra es perfectible. Dentro de cuarenta o cincuenta años algunos descubrirán o se percatarán entonces de errores que hemos cometido; se sabrán cosas que hoy desconocemos; habrán otras apreciaciones y quizás sean más acertadas las que se den en un futuro. Pero de lo que no cabrá la menor duda es que la Edición Crítica será valedera durante mucho tiempo, como lo ha sido la edición de los 27 Tomos de las Obras Completas de José Martí.
Sin la existencia para la edición de esos últimos de personalidades como Gonzalo de Quesada y Aróstegui y de Gonzalo de Quesada y Miranda, éstos no se hubiesen logrado. Si Quesada y Aróstegui no hubiese dedicado buena parte de su tiempo a la búsqueda e investigación de la vida y la obra de Martí, al igual que su hijo Quesada y Miranda no hubiera publicado la primera colección verdadera, y luego la edición de los 27 Tomos, hoy ninguno de nosotros podríamos llevar a cabo una obra de la magnitud de la Edición Crítica.
Puedo decir con orgullo que, hasta la fecha, hemos compilado más de 300 textos, muchos de ellos notas desconocidas con anterioridad. Y todo esto lo podemos hacer porque ya existen más de tres mil y pico de textos entregados por quienes nos antecedieron. Es así cómo todo conocimiento parte de un conocimiento anterior.
A esto habría que agregar la existencia de colaboradores inesperados provenientes de los más diversos sectores, como es el ejemplo de Luis García Pascual, obrero cervecero, quien ha dedicado buena parte de su vida a la investigación martiana durante incontables visitas de estudio realizadas a la Fragua Martiana y a la Biblioteca Nacional José Martí.

Sus recuerdos junto a Cintio Vitier

Tuve una afinidad muy grande con Cintio Vitier. Nos conocimos cuando él me pidió permiso para republicar en el Anuario Martiano —Número cuatro, de la Biblioteca Nacional José Martí—, un trabajo de mi autoría, que redacté para el penúltimo número de la revista Pensamiento Crítico No. 49-50 titulado José Martí y la idea de liberación nacional. A partir de ese momento se desarrolló una relación que se fue haciendo cada vez más intensa y sistemática. Esta relación se hizo más profunda cuando entro a trabajar en el CEM para ponerme al frente de la preparación de la Edición Crítica.
A Cintio siempre acostumbraba hacerle consultas de todo tipo —hoy, se las hago a su esposa, la escritora Fina García Marruz—; nunca olvidaré que, en una ocasión, Cintio me pregunto la razón por la cual le hacía tantas preguntas, si yo sabía tanto o más que él en muchas facetas de la vida de Martí, puntualizándome “Toma tus decisiones propias, que tanto Fina como yo siempre te vamos a apoyar. Además, no hay mejor persona que tú para concluir lo que nosotros iniciamos”.
Así era Cintio pero también habría que verlo como personalidad moral. Durante mucho tiempo tanto él como Fina siempre se mantuvieron muy firmes y dignos en sus puestos de trabajo no obstante la ocurrencia en aquella época de una serie de situaciones y actitudes negativas, producto en definitiva de envidias, vanidades tontas, complejos…
A ambos los recuerdo a su llegada desde horas muy tempranas a la Biblioteca Nacional (marcando sus respectivas tarjetas de asistencia), sin jamás desplegar amarguras, resentimientos, rencores…Cintio afirmaba que quien sufre de rencores, jamás puede ni podría vivir.
Ese ha sido Cintio para mí: una gran figura moral, un gran faro de valores, de cubanía sostenida en valores, dentro del campo de la intelectualidad cubana, a quien recuerdo y recordaré siempre con muchísimo respeto. Realmente, nunca compartí sus ideas religiosas o puntos de vista filosóficos referidos a ese tema, pero los respetaba y, diría más al respecto: sosteníamos conversaciones o debatíamos sin jamás discutir. Cintio nunca quiso ser el dómine, el hombre o jefe superior a quien hay que rendirle culto. Siempre pensó en Cuba, en su Patria, en su pueblo y sus valores, en entregarle todos sus esfuerzos. A Cintio, siempre lo respetaré y admiraré.

Finalmente quisiera puntualizar que a ratos me siento insatisfecho conmigo mismo, porque creo que podría hacer muchas más cosas de las que hago. Quisiera incluso estirar el tiempo para atender determinadas cuestiones que considero importantes para este trabajo que realizo sobre la Edición Crítica, sobre nuestro Martí; quisiera también tener la oportunidad de leer más novelas o más libros de poesía, al igual que disfrutar de algunas películas que a veces se me escapan.

Asimismo, trabajar en colectivo tiene sus vicisitudes porque cada persona tiene sus singularidades, su individualidad. En el caso de nuestro equipo de trabajo éste lo conforman doce personas: diez mujeres y tan solo dos hombres.
En relación con mi vida personal disfruto mucho caminar por las calles, realizar compras de numerosas frutas, conversar con la gente sobre diversos temas como música, artistas, en deportes, admirar a una saltadora medallista como Yanisley Silva porque son personas jóvenes que se entregan a la vida, sin exigir nada a cambio. Algo que dignifica y te da deseos de continuar viviendo. Me gusta conocer personas así: modestas, honestas, valientes y exentas de vanidad. A esas últimas las rechazo profundamente.

"QUIEN QUIERA SER GRANDE QUE SIRVA A LOS DEMÁS "

HOMILÍA DE FRANCISCO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN: QUIEN QUIERA SER GRANDE QUE SIRVA A LOS DEMÁS
por Papa Francisco
El Evangelio nos presenta a Jesús haciéndole una pregunta aparentemente indiscreta a sus discípulos: «¿De qué discutían por el camino?». Una pregunta que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones? «Ellos –dice el Evangelio– no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante». Los discípulos tenían vergüenza de decirle a Jesús de lo que hablaban. En los discípulos de ayer, como en nosotros hoy, nos puede acompañar la misma discusión: ¿Quién es el más importante?

Jesús no insiste con la pregunta, no los obliga a responderle de qué hablaban por el camino, pero la pregunta permanece no solo en la mente, sino en el corazón de los discípulos.

¿Quién es el más importante? Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla. No podemos escapar a esta pregunta, está grabada en el corazón. Recuerdo más de una vez en reuniones familiares preguntar a los hijos: ¿A quién querés más, a papá o a mamá? Es como preguntarle: ¿Quién es más importante para vos? ¿Es tan solo un simple juego de niños esta pregunta? La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta. Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido. Fiel a su estilo, Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos.

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en «nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga sabor a eternidad.

¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

He ahí la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Las personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, son las que estamos invitados por Jesús a defender, a cuidar, a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta a los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve; pero debemos cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve. Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los «míos», en nombre de lo «nuestro». Ese servicio siempre deja a los «tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión.

Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar al costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús nos dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.

Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro de la cuestión al hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca su promoción. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas.

El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la «fuerza imparable» de la resurrección, que «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo» (cf. Evangelii gaudium, 276.278).

No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. En eso encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad.

«Quien no vive para servir, no sirve para vivir».

julio 23, 2015

WUSHU , ARTES MARCIALES CHINAS, TECNICAS DE COMBATE , RELAJACI'ON, EQUILIBRIO, COMPILACION


 SEGÚN INVESTIGACIONES REALIZADAS ACERCA DEL WUSHU Y EN HOMENAJE POR EL XX ANIVERSARIO DE  LA ESCUELA CUBANA DE WUSHU.

 Se interpreta como [Wushu (WU = No Violencia / SHU= Arte) de exhibición y lucha basado en las Artes marciales de China, creado por la República Popular de China.

Según las informaciones compiladas desde Internet, y en este caso por la wikkipedia libre
Las artes marciales de China constituyen una numerosa variedad de sistemas de artes marciales originarios de este país. Dichos sistemas o estilos también pueden ser denominados Wushu (武術), Kuo-shu (國術) o Chuan-fa (拳法), dependiendo del grupo de personas que los practican. La denominación con uno u otro de los términos puede implicar diferencias en cuanto a criterios sobre su práctica.
Las artes marciales son normalmente usadas como formas de defensa personal. Las artes marciales también son beneficiosas para la salud mental. Relajan y enseñan concentración y dominio. Los monjes tibetanos dicen que existen dos tipos de ejercicio:
  1. Externo enfocado en el fortalecimiento y desarrollo del cuerpo.
  2. Interno enfocado en el desarrollo de la fuerza interior. Este tipo de ejercicio es calmado y ayuda tener calma y salud interior.
Casi todas las artes marciales son de acuerdo a los monjes una forma de ejercicio interno.



De forma general se explica en dicha fuente que el origen no ser’ia exacto, m’as se explica lo siguiente>

Entre los siglos XI y XVI a. C., en la Dinastía Xia aparecen las armas hechas de bronce, sables (Dao), hachas (Jin), cascos, etc. En este período las carrozas son usadas como el arma principal en la guerra. En el siglo XII a. C., tiempo de Wu Yi, en los registros del historiador se lee que el emperador Wu Yi hizo un Ou Ren (una figura humana en madera) usándolo para practicar Bo (pelea sin armas).2 Los términos Wushu, Kung Fu y otros con los cuales se describen las artes\ marciales\ de\ China son palabras acuñadas recientemente. El carácter que comúnmente se usa para describir boxeo, Quan, , significa fuerza y no boxeo. A mitades del siglo 16 d. C. la combinación Quanyong, 拳勇, aparece para describir boxeo; especialmente en el libro “Epitafio para Wang Zhengnan”. Bo, es tal vez la palabra más antigua que identifica las artes de combate chinas.3
Al principio de la Dinastía Zhou, se ven las primeras prácticas de formaciones de combate así como la práctica de rutinas usando Ge y Mao (lanza) en forma de danzas de tipo militar. El rey Cheng promueve el entrenamiento tanto militar como literario.1
Durante el año 841 a. C., el primer año de Gong He, rey de la Dinastía Zhou del Oeste, sucede una revuelta en la cual oficiales del ejército, ciudadanos, artesanos y mercaderes atacan a mano armada el palacio imperial usando diferentes tipos de armas, lo que demostró que la práctica marcial es algo normal en los ciudadanos comunes.1
En el 773 a. C., el noveno año de reinado del rey You, de la Dinastía Zhou del Oeste existían formas para la pelea a mano vacía.
Las artes marciales chinas no se hicieron plenamente conocidas en occidente hasta bien entrado el siglo XIX, durante la Rebelión de los bóxers 1898. Celosamente guardadas por los mismos chinos no permitieron su difusión masiva hasta el advenimiento del cine sonoro en China mismo, donde se empezaron a realizar películas de dudosa credibilidad y con fines comerciales y sensacionalistas. Uno de los grandes difusores del Kung Fu a occidente es el fallecido Bruce Lee.

Historia del Shaolin

Las artes marciales chinas tienen un pasado rico pero en muchos casos mal entendidos ya sea por desconocimiento de sus verdaderas raíces o como consecuencia de tergiversaciones de la verdadera evolución histórica de estas técnicas para así poder atraer la atención del neófito. Así existen diversos mitos que se describen en la mayoría de publicaciones acerca de las artes marciales de origen chino, las cuales no incluyen fuentes académicas serias que las sustenten.4

Introducción de Bodhidharma en el templo Shaolin

Existen numerosos estilos de Kung fu como el Kook Sool Won o el Bul Moo Won, desarrollados en Korea del Sur, pero el más importante en términos de organización, métodos de entrenamiento y moralidad fueron desarrollados en el monasterio budista de Shaolin. Estas características hicieron que aprender en el Templo Shaolin se convirtiera en un símbolo de respeto y dignidad.5
Se dice que Bodhidharma desarrolló más de 100 movimientos de artes marciales Shaolin, como antídoto para la letargía que les producía a los monjes la meditación y para ayudarlos a defenderse de los ataques de bandidos del camino. A lo largo de los siglos se desarrollaron dos escuelas de boxeo, más refinadas. La primera, la escuela del norte, da más importancia al uso de los miembros inferiores, en tanto que la otra, la del sur, desarrolla ataques con las manos y los dedos. El motivo de esta distinción es muy sencillo. Las bajas temperaturas del Norte, con el uso de guantes y otros abrigos, dificultan usar técnicas de ataques con las manos.6
El término Kung-Fu significa experiencia, lo que se adquiere con el tiempo, y tuvo sus principales exponentes en el templo Shaolin, en la provincia de Honan, en la zona norte de China central. En el 519 d. C., llegó proveniente del estado de Liang, el Maestro Ta Mo y enseñó a los sacerdotes el arte de la defensa propia. El entrenamiento en el templo era duro y adoptaron reglas para asegurarse que los practicantes no hicieran mal uso del mismo. Crearon entonces doce reglas para los practicantes. La desobediencia era castigada con el despido del templo, la vida era dura para fortalecer el cuerpo y el espíritu, los graduados debían ayudar a la gente, no podían trasgredir la ley, entre otras.7

Prácticas modernas

De acuerdo al profesor Ma Mingda, la aparición de las armas de fuego en la Dinastía Ming, conllevó a que las artes de combate sin armas y con armas blancas se comenzaran a ver como obsoletas en el campo de batalla.8 Es en este período, en el cuál las artes de pelea se comenzaron a mezclar con prácticas como los ejercicios Daoyin (o métodos de calistenia Taoísta), se menciona en algunos textos que las prácticas marciales llevan a alcanzar la iluminación.9 Esta práctica continuó en la Dinastía Qin. Durante el Período Republicano, se reorganizó la forma en que las artes marciales chinas eran enseñadas. En este período las artes marciales fueron practicadas con su objetivo original, artes de combate, apartándose de las creencias pseudo-religiosas y en su lugar se comenzaron a estudiar de una forma práctica y científica.1.

FUNDEINWUSHU (Fundación para el Desarrollo Integral del Wushu) puede referirse a: Éste proyecto nace por la necesidad de crear, una organización con competencia académica, educativa, cultural y deportiva, el 19 de julio del 2014, y la inquietud de varios de los entrenadores (Entrenador Vicente Aguilar, Entrenador Roman Ojeda y Entrenador Carlheri Valera), de WUSHU del estado Táchira en Venezuela, que también forman parte de la Asociación Tachirense de Wushu desde su fundación. La FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO INTEGRAL DEL WUSHU , tiene como principio fundamental la administración en los procesos deenseñanza y aprendizaje, especializados en el Wushu, genuinas artes marciales de China y de disciplinas conexas y afines a este.
Pueden ingresar a la misma como alumnos a sus programas regulares ó eventuales de cursillos, talleres, seminarios, etc., aficionados al Wushu y la cultura de China, con independencia de su participación o vinculación con cualquier otra organización o institución de fines idénticos, similares o conexos con los nuestros; así mismo, atletas y entrenadores de Wushu de cualquier liga, club u organización que deseen actualizarse, fortalecer sus experiencias y/o mejorar sus competencias en la materia.
La FUNDEINWUSHU funciona conforme a cinco (5), valores y principios básicos, que son la piedra angular en el desarrollo BIO-PSICO- SOCIAL de individuo, como es el “Wude” de nuestra institución:
I. Cortesía II. Disciplina III. Valor IV. Humildad V. Espíritu invencible
Bajo estos pilares la FUNDEINWUSHU forma atletas, instructores, jueces árbitros, dirigentes y organizadores, pero sobre todo procura ser una institución con pertinencia social, en la convicción de que el exquisito camino del arte de la no violencia, “Wushu Dao”, es el objetivo principal, y patrimonio cultural e intangible de la humanidad, instrumento de integración entre las personas y los pueblos y un medio de unificar la mente, el cuerpo y el espíritu, en aras de producir mejores seres humanos.
El sistema de enseñanza de la FUNDEINWUSHU está basado en los programas y doctrinas de la Universidad de Deportes de Beijing y en los programas de enseñanza competición y calificación de la Federación Internacional de Wushu (IWUF) y de la Asociación China de Wushu (Zhongguo Wushu Xiehui)

EL TAI CHI.

El taichi es un arte marcial con aplicaciones terapéuticas originario del imperio chino ...
en la explicación de su origen se entremezclan mito, leyenda y realidad . Por lo que El origen historico del Tai Chi es muy dificil de  determinar, sin embargo podemos decir  seg’un las informaciones estudiadas:
que data posiblemente  por los años de 770-221, se dice también que en los inicios se dio como un método llamado DAOYIN y esta práctica mejoraban la salud, curaba ciertas enfermedades mediante los movimientos y con una buena respiración.

Los descubrimientos arqueológicos realizados en las ultimas décadas han sacado a luz múltiples pruebas de que los ejercicios calisténicos y de respiración se practicaban ya en tiempos remotos como la dinastía CHOU ( 1100-221 A.C).
Es probable que el Tai Chi se desarrolló a partir de las formas antiguas de los ejercicios de Tao-in y Chi Kung combinadas con la circulación interna de la energía, la respiración y con las aplicaciones marciales de la época.



HISTORIA DEL TAI CHI

i
Quizá la teoría más verosímil sea la que dice que: el Tai Chi fue creado por CHEN WANG TING, el noveno jefe de Clan Familiar CHEN de la provincia de Honan. Este personaje era general del ejercito de la dinastía MING, cuando esta cayo en manos de los Manchues en el año 1664.Chen se retira a Chaenjiagou (villa de la familia Chen) en la provincia de Honan y uso su entrenamiento militar para crear un serie de movimientos que enseñen a los miembros de su Clan dichos movimientos, y esta se basan en lo estilos de Puño rojo del vecino templo Shaolin combinado con los movimientos del famoso manual del boxeo de general Chi Ji Guang
Algunos relatos afirman que años después un Taoista vagabundo llamado Chiang Fa visito Chenjiagou y enseño al clan CHEN, incorporar los principios del Tao ( como el uso del flujo del Chi y el Yin y Yang ) a sus movimientos, convirtiendo el boxeo de la familia Chen en el Tai Chi Chuan, en el boxeo supremo y absoluto. Si embargo, la familia Chen desaprueba y afirma que chuan era simplemente un alumno de chen wang-ting.
El clan afirma que los primeros escritos de sus antepasados demuestran que cuando el creo las formas de tai chi chen ya estaba familiarizado con la Alquimia interna Taoista. También esta claro que las demás formas de Tai Chi se derivaron posteriormente del estilo Chen. Hasta los principios de este siglo, el Tai Chi era una practica secreta que se trasmitía únicamente a los miembros de u de la cerrada familia y a discípulos leales
El entrenamiento en artes marciales era un empresa muy costosa, con frecuencia, los maestros exigían pagos exorbitantes en lingotes de oro, dinero o servicios.
Desde un punto de visto moral, estos maestros pedían a sus discípulos una lealtad y una obediencia absoluta. Además, el entrenamiento requería muchos años de práctica constante llenos de sacrificios.
Algo muy importante saber, al aumenta el uso de las armas de fuego, casi todas las artes marciales comenzaron a declinar rápidamente dada que el dominio de este tipo de armas exigía muy poco entrenamiento y prácticamente ninguna disciplina.

Algunos maestros comenzaron a enseñar abiertamente a cualquiera que pudiese pagar, en el año 1912 cuando el antiguo imperio chino cayó en caos en 1949 las artes marciales comenzaron un etapa de transición, pues quedaron de ser u arte bélico y convertirse en un practica de fomento para la salud y la longevidad.
En estas ultimas cuatro a cinco décadas el Tai Chi se ha convertido en u sistema de salud muy popular entre los habitantes de la China, quienes visitan este país o cualquier de las comunidades chinas pueden ver grupos numerosos de personas de todas las edades que practican esta disciplina en lugares abiertos como parques campos etc. a cualquier hora del día .
La fascinación por el Tai Chi se ha extendido a las comunidades no chinas del mundo entero.
A manera de anécdota, durante la ocupación de Japón muchos soldados estadounidenses comenzaron a estudiar Judo Karate, y otras artes marciales. Poco después de la guerra de corea, las ares marciales de este país comenzaron también a ser conocidas en occidente.
Durante la década de los 70 se practicaban en los estados unidos el judo, karate, aikido tai kwon do; y el Tai




PARAFRASEANDO UNA FRASE DE LA MUY UTILIZADA EN LA DINAST'IA MING.


MIENTRAS LA ESENCIA INTERIOR DEL HOMBRE SE MANTENGA MAS FUERTE , Y MAS PLENA QUE LA DICHA EXTERIOR , MIENTRAS INTERIORMENTE MANTENGAMOS  NUESTRA SUPERIORIDAD  FRENTE AL DESTINO, LA DICHA SEGUIRA SIENDONOS FIEL
 SE LE ATRIBUYE A CONFUCIO, pero reitero debo investigar mas,La autora de la compilaci'on http://espanol.cri.cn/161/2007/05/17/1@124857.htm

La dinastía Song (Chino: 宋朝) fue una dinastía gobernante en China entre los años ... del Imperio mongol, murió en 1259 mientras sitiaba una ciudad en Chongqing. ... 100 millones de personas, y 200 millones en la época de la dinastía Ming. ... a China los que tendrían el mayor impacto en su política interior y exterior.


El germen de la dinastía Ming 1368-1644  lo constituyó una sucesión de sublevaciones populares, ... En estas luchas destacó Zhu Yuanzhang, hombre de origen campesino, que ... En política exterior, los sucesores de Hongwu afianzaron la posición de .... mientras que la pintura, caligrafía y porcelana mantuvieron su categoría de ....



La Dinastía Ming
Plato de la Dinastía Ming
Época: China
Inicio: Año 1368
Fin: Año 1644 D.C.

Siguientes:
Una nueva capital: Beijing
La naturaleza y el arte
Un arte imperial: la porcelana ming
Pintura ming
(C) Virginia Tovar Martín


Comentario
La dinastía Ming (1368-1644) fue la última dinastía propiamente china, ya que estuvo precedida por una de origen mogol (Yuan) y seguida por otra de origen manchú (Qing).
El germen de la dinastía Ming lo constituyó una sucesión de sublevaciones populares, cuyas causas hay que buscarlas en la corrupción interna de la corte Yuan, unida a una serie de desastres naturales (desbordamiento de los grandes ríos, pérdida de cosechas) así como en el empobrecimiento del campesinado chino. La diversidad de componentes y su interrelación hace difícil encontrar una única causa que motivara la creación de grupos dispersos por el país unidos por un mismo afán: derrocar a la dinastía reinante.
La crisis social y económica se agudizó durante el reinado del último emperador mogol y fue aprovechada por sectas de origen mesiánico (Turbantes Rojos, Loto Blanco...) que, bien organizadas, fueron oponiéndose militarmente al ejército imperial. En estas luchas destacó Zhu Yuanzhang, hombre de origen campesino, que aglutinó a diferentes grupos sublevados, y se autoproclamó Duque de Wu tras la anexión de la zona central de China. El inicial carácter popular de esta revuelta fue adulterándose a medida que se unían a él miembros de las clases económica y socialmente fuertes, variando los fines del movimiento, cuyo principal objetivo pasó a ser de carácter nacionalista, esto es, el derrocamiento de la dinastía extranjera. En el año 1368, los rebeldes tomaron Dadu, la capital, y Zhu Yuanzhang fue nombrado en Nanjing emperador de China con el nombre de reinado de Hongwu (hueste universal). Para esta nueva dinastía Hongwu eligió el nombre de Ming, formado por los caracteres del sol y la luna, que significan brillante, estableciendo la capital en Nanjing.
En 1387 reunificó todo el país, comenzando a hacer realidad la reorganización del imperio. La
administración imperial central fue estructurada siguiendo los modelos de las anteriores dinastías chinas y reforzada por un marcado carácter absolutista. Hongwu, de origen campesino, fue paradójicamente el emperador más conservador de toda la dinastía, celoso de innovaciones y de los grupos de poder cercanos a la corte.
Se reinstauraron de nuevo los
exámenes para acceder al cuerpo de funcionarios, cuyas áreas de influencia se vieron limitadas por el emperador. Si en la dinastía Song los diferentes organismos tuvieron una relativa autonomía dependiendo del control de los funcionarios, Hongwu, temeroso de sus influencias, concentró todo el poder en sus manos.
Con la nueva organización administrativa, el emperador Hongwu consiguió relanzar la maltrecha situación económica y dotar al país de un sentido de cohesión nacional y prestigio en el exterior, sentando los principios de actuación política y económica de los siglos XV y XVI.
En política exterior, los sucesores de Hongwu afianzaron la posición de China en el sudeste asiático, teniendo la mayor parte de los países que aceptar de nuevo el carácter de estados tributarios. Durante el siglo XV, se mostró de un modo práctico la superioridad técnica china en el campo de las aplicaciones en navegación. Este desarrollo permitió a los navegantes chinos llegar hasta el Golfo Pérsico y mantener un comercio constante con todos los puertos asiáticos. Zheng He (1371-h. 1434), uno de los expedicionarios más conocidos de esta época, navegó a principios del siglo XV hacia Java y Sumatra (1405), Sri Lanka (1408-11) e incluso al puerto de Jidda en el Golfo Pérsico (1412-1415). Sus viajes fueron seguidos de la publicación de diferentes libros ("Los reinos bárbaros de los océanos occidentales", "Maravillas de los océanos") así como del desarrollo de la cartografía y técnicas de navegación.
Sin embargo, la segunda mitad del siglo XV conoció un retroceso en el control marítimo de los mares circundantes. En vez de potenciar la creación de una flota defensiva y comercial, la marina china dedicó sus esfuerzos a proteger la costa frente a la amenaza constante de los piratas japoneses. La gran longitud de costa hizo esta tarea inoperante, continuando los ataques y el comercio de contrabando.
En el segundo tercio del siglo XVI llegaron por primera vez, vía marítima, los occidentales a China. En 1517 arribaron a las costas de Guandong los portugueses, iniciando su penetración comercial, cuyo resultado más visible fue su establecimiento en Macao en el 1557. A estos primeros contactos les sucedió la llegada de misioneros jesuitas y comerciantes holandeses.
Por el norte continuaron las amenazas de las tribus mogolas asentadas en Manchuria, a base de constantes escaramuzas militares que obligaron a un reforzamiento de la línea defensiva. Esta línea seguía el antiguo trazado de las murallas levantadas en siglos anteriores, desde tiempos del emperador
Qinshi Huangdi (siglo IV a. C.). Por ello, durante el siglo XV, se reconstruyeron las antiguas murallas junto con una segunda línea de defensa, de una longitud total de más de cinco mil kilómetros. La Gran Muralla fue levantada de nuevo para evitar los ataques militares y para dividir dos mundos aún irreconciliables. En el siglo XVII y tras la invasión manchú, la muralla perdería su valor militar al pasar Manchuria a formar parte del imperio chino.
En el interior del país se rehizo la economía rural, así como el sistema impositivo y se concedió una gran importancia al comercio interior y exterior. El Estado redujo su presión directa sobre las transacciones comerciales internas, permitiendo el auge y desarrollo de la clase mercantil ubicada en el sur de China. Sin embargo, hasta 1567, se mantuvo la prohibición para los particulares de comerciar con el exterior.
Durante los últimos años del siglo XVI fueron fraguándose los primeros síntomas del fin de una dinastía que hacía honor a su nombre brillante. Las fronteras comenzaron a verse amenazadas por las ofensivas mogolas y los ataques de los piratas japoneses amenazaban el comercio exterior. En el interior los gastos cada vez se hacían más insostenibles y, a pesar de los esfuerzos del emperador Longqing (r. 1567-1573) preocupado por la justicia social, la reforma agraria y la reducción de gastos en la corte, no lograron contener más que momentáneamente los inicios de la crisis.
Los eunucos de la corte controlaban todos los aspectos económicos y políticos con un fuerte componente de corrupción que les enriquecía, en detrimento de la población. Para hacer frente a los enormes gastos de una corte cada día más numerosa e improductiva, se decretó una fuerte subida de impuestos que acarreó la ruina de multitud de empresas artesanales y el consiguiente descontento social. El intento de reacción, creando grupos leales a la corte enfrentados a los eunucos, no hizo más que agravar la crisis, poniendo en tela de juicio el propio sistema absolutista. En fin, la anarquía general, la ruina de las finanzas públicas, el suicidio del emperador y la debilidad de los ejércitos crearon la situación más propicia para que los amenazantes vecinos manchúes, a los que habían llamado en auxilio ciertas facciones de la corte, no encontrasen ninguna resistencia que les impidiese el inicio de una invasión que culminaría en 1644 con la proclamación de la dinastía manchú, llamada
Qing.
La vida cultural de la dinastía Ming careció de uniformidad, si se tiene en cuenta que estamos analizando un período histórico que abarca casi tres siglos. La impresión de libros adquirió un gran auge ligado al desarrollo de la emergente clase social de mercaderes y burguesía urbana, menos selectiva intelectualmente, pero ávida de ocio. Las novelas, los libros de historia y los dramas escritos en lenguaje popular, fueron los géneros más demandados. Entre ellos, cabe citar la "Historia de los Tres Reinos", compendio novelado de estratagemas militares y "La Historia de la Ribera". Ya en la segunda mitad del siglo XV se asistió a un cambio en el gusto de los lectores, prefiriéndose la crítica y sátira de las intrigas y corrupciones de la corte ambientadas en épocas anteriores.
La novela "Jinpingmei" (Flores de ciruelo en un jarro de oro), de carácter costumbrista, relata las condiciones sociales de los últimos años de la dinastía Ming, situando a sus personajes en los siglos XII y XVIII. De gran éxito entre la burguesía de su tiempo, fue prohibida en 1687, tachándola de pornográfica.
El afán enciclopédico del emperador Yongle (r. 1402-1424) quedó reflejado en la recopilación de una enorme colección de obras diversas, titulada "Yongle dadian" o "Gran enciclopedia de Yongle", que contenía más de once mil volúmenes, y de los que hoy sólo quedan sesenta, tras haber sido destruidos por las tropas británicas y francesas en el siglo XIX, durante el saqueo del Palacio de Verano.
Pero no sólo se publicaron obras literarias, sino que aparecieron gran número de publicaciones de carácter
científico, relacionadas con los campos de la filología histórica, las matemáticas, la medicina, y todos aquellos de carácter práctico (botánica, agricultura, geografía...).
La
creación de Beijing como nueva capital fomentó el desarrollo de todas las artes. La arquitectura tuvo un papel predominante en la construcción de palacios y templos; la escultura ornamentó las tumbas imperiales, mientras que la pintura, caligrafía y porcelana mantuvieron su categoría de arte mayor unidas, en unos casos, a la corte y, en otros, a la clase ilustrada centrada en el sur del país. Otras artes decorativas, como la laca, esmalte, jade, bronce... engalanaron el interior de palacios y templos, recreándose en el pasado o bien incorporando nuevos repertorios formales y técnicos.
Imágenes
Jarrón (dinastía Ming)Tumbas MingBotella de la Dinastía MingCuenco de la Dinastía Ming