diciembre 04, 2014

Galenos cubanos por el mundo


Día de la Medicina Latinoamericana
Galenos cubanos por el mundo

Brigada médica cubana: En el deber de devolver esperanza a los más pobres de esta tierra, a los más desposeídos
3 de diciembre, Día de la Medicina Latinoamericana.

Queridos compatriotas.
Las horas se nos hacen largas separados de la Patria en la lucha diaria contra la muerte, pero no existe un instante que nuestro pensamiento no esté con ustedes. Hoy, día de la medicina latinoamericana, la emoción nos envuelve al saber que ese día tan importante para nuestro sector no estaremos allá, pero la responsabilidad y el compromiso con la humanidad, y por supuesto con nuestro pueblo, nos lleva a sentirnos en el deber de estar ahora en esta trinchera de combate por devolverle un poco de esperanza a los más pobres de esta tierra, a los más desposeídos, sirviendo con nuestros modesto esfuerzo en la lucha contra el ébola.

Sepan que, una vez más, nos sentimos orgullosos de pertenecer a un sector tan sacrificado como el nuestro, donde los beneficios materiales quedan en un segundo plano para dar paso al sacrificio y a los sentimientos de solidaridad, de humanismo, de internacionalismo, esos que ustedes nos brindan día a día con su apoyo y a nuestra familia, esos sentimiento de aliento que recibimos y de los cuales hacemos un arma ante la lucha por un mundo mejor, por un futuro mejor, por un hombre mejor.

A ustedes, que han sido y serán siempre el apoyo incondicional al esfuerzo internacionalista y de colaboración, a todo nuestro pueblo que es y será el blanco de lo bueno y de lo malo, de nuestras alegrías y de nuestros sufrimientos, vayan unas inmensas felicidades por el Día de la Medicina Latinoamericana de parte de la brigada Henry Reeve que se encuentra en Sierra Leona y la seguridad de que regresaremos vivos y sanos, con la satisfacción inmensa del deber cumplido. Gracias hermanos por la confianza depositada para cumplir con esta tarea, esta es una victoria más de la Revolución y de la medicina cubana.
Hasta la victoria siempre.
Integrantes de la brigada Henry Reeve en Sierra Leona.



Enmanuel durante su misión en Venezuela.
DESDE SIERRA LEONA: CARTAS DE ENMANUEL
Susana Tesoro
Fue a través de Lisbet, compañera de mi hijo del Preuniversitario, que conocí a Enmanuel. “Es médico como yo, nos vamos a casar, vengo a invitarte a la boda”, me dijo. Frente a mi vi estaba un muchacho tan joven que apenas podía creer que fuera médico. Al poco tiempo, supe que esperaban un hijo, pero cuando su bebé cumplió dos meses de vida, Enmanuel ya estaba cumpliendo misión en Venezuela. Lisbet asumió varios años el papel de madre y padre, mientras hacía su especialidad en MGI Y Neonatología.
Un día llegó Enmanuel, había finalizado su misión en Venezuela que se extendió más de lo esperado. Habían hecho planes, arreglado la casa y se disponían a comenzar una vida “normal”, ya la niña tenía cuatro años.
Tres meses después de su regresó de 4 años en Venezuela, el Dr. Enmanuel Vigil Fonseca subía al primero de los aviones que llevó a médicos cubanos a enfrentar el Ébola. Cuando lo supe pensé como todo el mundo: “pobre Lisbet”.
Al poco tiempo de estar en Sierra Leona Enmanuel es intervenido quirúrgicamente: una apendicitis. A partir de aquí comienzo a ver en Facebook a aquel joven, mostrando cartas, invitándome a una página web que hizo sobre la Brigada, en contacto con periodistas cubanos y de otros países, ofrecía interesante información acompañada de fotos. Fue así que supe muchos detalles de la Brigada Médica, de su cotidianidad, de cómo grandes constructoras abandonaron las edificaciones a medio hacer por temor a la epidemia, de la pobreza y la orfandad de los nativos.
Desde su lecho, mientras se recuperaba de su operación, Enmanuel escribió una carta al Dr. Félix Báez, primer cubano contagiado por el Ébola, que quiero compartir con ustedes:
“A Félix Báez Sarria, hermano, quisiera lleguen estas líneas que te dedico:
Lo más importante de esta vida, digo yo, es que te quieran. La amistad, en su sentido amplio y emprendedor de toda clase de amores, constituye el supremo patrimonio del ser. Porque como dijo alguien, que no sé quién fue, los amigos son la familia que elegimos. No hay bloqueos ni crisis políticas o económicas que lo impidan. Que a alguien le quieran tanto, como le ocurre al soldado de batas blancas, participante indiscutible, tras una gravísima enfermedad, es motivo de envidia y admiración. Sus amigos somos todos los que nos ocultamos detrás de un Nick, seudónimo o simplemente un nombre. Y encima te ama el mundo, ¡Hasta el enemigo te respeta! El talento, la cordura, la templanza, la bondad, la buena educación son tus bienes. Los demás somos pobres a tu lado. Tal vez todos hemos fracasado en la vida hasta que entendemos de qué lado está el deber, que sacude a tirones la mente y descubre al amor.
Félix, eres tú y somos todos, dignificas el alma y nos redimes a todos. Con tu gallardía nos enorgulleces, todos vemos en ti un digno ejemplo. Que espere la partida infinita, que espere el más allá, que esperen los que esperan y sus secuaces impíos, tu salud es más sobresaliente que la propia deuda externa, ésa que intenta ahogar en un papel todos los sueños por los que luchamos. Eres nuestro embajador en la sensatez y la esperanza, eres nuestro primer latido, nuestro médico de cabecera, nuestro cantautor que nos representa en nuestra revolución pendiente, pero que sin dudas venceremos, nuestro aniquilador de traiciones y deserciones, nuestro destructor de vanidades y rencores, nuestro juglar de sabiduría. Nuestro amigo, nuestro hermano que retornara, hermano que estas allí y nunca te has ido. ¡Levantemos nuestros estetos por él! Que los problemas políticos y sus miserias se detengan. Embriaguémonos de amistad cada jornada, seamos cada vez mejores, dignifiquemos cada vez más nuestra profesión, aniquilemos la desesperanza y abrasemos al amor...
A ti, camarada de luchas incontables, a tu familia que con amor te espera, a toda nuestra Cuba y más allá de sus fronteras, que con gloria te reclama, a ti hermano, todo el amor y fe del mundo……
Un abrazo que son millones, Enmanuel.
La carta no sólo me conmovió, sino que me hizo reflexionar sobre algunas de esas cosas inexplicables de la vida como la decisión de exponer tu vida por salvar la del prójimo. No conocía la formación de Enmanuel, ni de donde le nació la vocación de médico, pero eso sin preguntarlo, lo respondió en otra carta:

Foto tomada el pasado lunes en la tarde por Enmanuel desde un ómnibus.
LO HUMANO DE SER MÉDICO
La verdad es que tras seis años de carrera no me parece fácil responder a la pregunta de por qué estudiar Medicina. Pienso que la Medicina es vocación, y somos algunos los que sentimos esa llamada para ser médicos. En mi familia no hay médicos, nadie me lo ha inculcado y sin embargo desde pequeñito me fascinaba el cuerpo humano, los médicos, un Hospital, una bata blanca y un estetoscopio. Estos simples detalles son significativos y demuestran que a algunos nos apasiona la Medicina desde que no somos del todo maduros.
Me gustaba ver las series de televisión de médicos, aunque escuchaba decir que no tenía nada que ver con la realidad pero yo lo dudaba y además era lo más cerca que estaba de ese mundo que tanto me gustaba.
El tercer año del pre fue uno de los momentos más estresantes de mi vida, porque era consciente de la nota que tenía Medicina y a diario me atormentaba pensar que no lo iba a lograr. Mi temor era que si no lo conseguía no me gustaba ninguna otra carrera, aunque me gustaba toda la rama sanitaria, era Medicina lo que quería y después de seis años descubriéndola estoy aún más seguro de que estaba en lo cierto.
Lo que me apasiona de la Medicina es el trabajo mental del médico, es decir, saber en qué momento preguntar, qué preguntar, cuándo sospechar, cuándo actuar, cuándo tratar y cuándo consolar. Admiro la Medicina y a los Médicos humanos, los de verdad. Quizás es por esto por lo que a veces he pensado que me había equivocado estudiando Medicina, porque veo imposible separar la humanidad de la Medicina y esto me ha hecho sufrir a lo largo de la carrera.
Ver el sufrimiento ajeno con empatía y ser capaz de no sufrir, es aún un reto para mí.
Creo que la experiencia te hace coger la medida perfecta, es decir, ser un buen médico y actuar con empatía, delicadeza, pero saber también separar la vida del trabajo y no vivir atormentado, aunque esto no debe ser una excusa para no ser humano. La Medicina es compromiso, responsabilidad, siempre tendremos vidas humanas en nuestras manos, sin embargo es reconfortante estudiar sabiendo que tus conocimientos son esperanzas para el mundo, porque no hay nada más que preocupe al mundo que aquello que amenaza la vida, la enfermedad.

Desde Sierra Leona muestra con orgullo la carta enviada por Antonio Guerrero, uno de los Cinco Héroes.
La Medicina es satisfacción cuando ayudas a alguien que ha puesto su vida en tus manos y es gratificante una simple sonrisa, el cariño, la cordialidad, el respeto y la admiración de una persona agradecida por un trato humano. Por todo esto me apasiona la medicina y ser un médico, por supuesto, humano.”
Ya sabía mucho más de Enmanuel, de Sierra Leona, de la Brigada, pero seguían las cartas del joven médico ésta última como una especie de conclusión, de homenaje, de reconocimiento en un texto escrito a corazón abierto, aquí se los dejo para que una vez más subamos la vista para distinguir a los médicos del mundo y especialmente a los nuestros que han dado infinitas muestras de sapiencia y amor.
¿Quién dijo que nos hemos ido?
Cuando en toda Cuba, se supo la noticia que muchos de sus hijos, volábamos a tierras africanas a combatir ese mal que representa la enfermedad de Ébola, causo cierta preocupación, incertidumbre, asombro y un montón de sentimientos que llenaría la página de tanto mencionar. Vecinos, compañeros de trabajo, amistades, etc..,más de una mascota sintió la nostalgia de una ausencia inminente al llamado del deber.
Sin embargo me pregunto, cómo estar ausente cuando sabes que en más de una familia se habla de ti a cualquier hora de día o noche, cuando por las calles eres la noticia más sobresaliente, si te montas en un autobús y escuchas hablar a viva voz, “sabes que tengo un amigo en esa misión contra el Ébola!!!”, si estas en alguna que otra cola por ejemplo, tempranito en algún estanquillo para comprar la prensa y estar deseoso de alguna nueva noticia sobre nosotros, incluso algún que otro romántico pregona su amor a su pareja y la compara con la gallardía de los que acá andamos, te montas en un almendrón y te topas con alguien que hacía tiempo no veías y le preguntas por la familia enseguida te dice, pero si fulano esta allá en África en eso del Ébola, y de repente sin querer sus ojos se descubren como si hubieses ganado una herencia, no por nada malo pero te asombras y piensas, Dios mío, que se proteja!!!, llegas a algún centro de salud y miras entre tantas batas blancas, te detienes y piensas, cuanto amor sale de ellos, cuanto desprendimiento, cuanto sacrificio, que orgullo y arrancas a atenderte pensando que ese profesional puede ser uno de nosotros, más de un cubano que ha viajado en avión y ha tenido que cruzar el África debe de haber pensado, ¿estaré pasando por alguno de los países azotado por la epidemia? ¿dónde estarán?, ¿cómo estarán?, incluso a partir de ese pensamiento el viaje cambia, desde otras latitudes colegas dialogan y coinciden en el mismo punto, ¿cual?, nosotros!!!, llega un niño o niña a su escuela y que le pregunta la profesora, ¿cómo está tu papa o tu hermano?, ese infante que aprieta la mano de su mama, la mira y con ojos brillando de orgullo le responde, con una sonrisa única: “bien, él está bien!”, más de uno en alguna fiesta se detiene y grita, brindemos por nuestros médicos y enfermeros que lo están dando todo por Cuba y el mundo!
Después de haber sido intervenido quirúrgicamente por apendicitis, descubrí otra familia que no conocía. Mis colegas de lucha se mantuvieron segundo a segundo pendientes de mi recuperación y aun lo están!, un colega chatea conmigo y me pregunta, por donde andas?, la respuesta ya la saben… y demora al contestar, luego te corresponde y te dice caramba mi hermano que coraje! cuídate!, yo te hacía en Cuba recuerda en la patria te espera la familia, si, esa misma que habla de ti noche y día, como si permanecieras allí y esperan que cruces la puerta tal como si llegaras de una guardia, o vienes de buscar el pan.
Entonces desde aquí sigues las noticias y ves que toda la patria está a tu lado, que todo un pueblo heroico espera una victoria más!, de esas a las que está acostumbrado.
Me levanto cada mañana pensando en todas esas costumbres por idiosincrasia singular que tenemos impresas los cubanos, leo algún correo de la familia, sonrió y me pregunto, ¿quién dice que no estoy en mi isla?. Hoy estoy más que nunca en ella!. Hoy te llevo más que nunca en mi Corazón, hoy me siento más orgulloso de ser CUBANO!
Dr. Enmanuel Vigil Fonseca.
Miembro de la Brigada Cubana Brig.medica cubana en Sierra leona Henry Reeve.
Me hubiera gustado cerrar el trabajo aquí, pero me quedó en el tintero un pensamiento. Para los que consideraron a la esposa del médico: “pobre Lisbet”, creo que pobres son las mujeres que no tienen a su lado –aún a miles de kilómetros de distancia- un compañero como Enmanuel.
Fuente: Cubadebate

RAZONES PARA SENTIR ORGULLO
Lisandra Díaz Padrón
Ser médico cubano trae consigo ser internacionalista al precio que sea necesario”, así lo expresó Rotceh Ríos Molina, médico jaruqueño y único mayabequense que forma parte de la Brigada Médica Cubana que combate el virus del Ébola en el continente africano. Esas, y otras iguales de profundas, fueron las palabras enviadas a la emisora Radio Jaruco hace pocos días.
Como Rotceh, de apenas 29 años, más de 200 galenos cubanos hoy se juegan la vida con un enemigo peor que las armas de fuego, un enemigo sorpresivo, invisible. Lejos de su hogar luchan en favor de la humanidad, en medio de una batalla que hoy tiene prioridad por el peligro que representa.
Cuba fue el primer estado en responder, tal como la situación lo amerita.
No existe mejor motivo para celebrar este 3 de diciembre, Día de la Medicina Latinoamericana, bajo el paradigma que ha logrado exponer la cubana. Unos en África, otros 50 mil dispersos en 66 países de todo el mundo, más de 23 mil de 83 naciones graduados en Cuba. Súmele a todo ello el todavía cuantioso talento humano que se queda en la retaguardia, en cada consultorio, policlínico u hospital, también cuidando de los suyos.
La cuestión es sencilla: lo imprescindible para ser médico es tener un buen corazón, y a los cubanos se nos sale del pecho.
Fuente: Periódico Mayabeque
 
MIGUEL SACERIO: “LA DISTRACCIÓN Y EL ERROR SON FATALES”
Dayamis Sotolongo
Antes de que aquella nave blanca, que permanecía apostada en una de las pistas del Aeropuerto Internacional José Martí, se lanzara de canto contra la noche, el doctor Miguel Sacerio Caballero volvió a estremecerse. Antes, incluso, de poner un pie en la escalerilla del avión quizás le rondó de nuevo ese salto en el estómago al pensar en los suyos que a esa hora tal vez dormían en su casa allá en Jatibonico.
Ni en ese instante vaciló —aunque tampoco niegue que más de una vez el temor se le abalanzara—, acaso porque lo había decidido sin excusas: ayudar a contener la epidemia de ébola, incluso a riesgo de su propia existencia, sería otro de los pasajes en su batalla diaria por salvar vidas.
Han pasado más de dos meses de que se le arremolinaran de golpe tantas emociones y justo hoy, luego de que una retahíla de preguntas lanzadas por esta reportera le asaltara su buzón de correo electrónico, regresan las confesiones.
“El miedo es una característica del ser humano, pero lo más importante es superarlo y en eso consiste la valentía —revela—. Al subir la escalerilla del avión sentí orgullo por poder saludar personalmente a nuestro presidente Raúl Castro, le mandé saludos al más grande de la historia: Fidel Castro Ruz, y luego comencé a pensar en el regreso”.
Después de varias horas de vuelo, Sierra Leona se le desnudó sin tapujos y allí, con los dos pies en tierra, comenzó a sentir los primeros desgarros: “Al llegar vimos un aeropuerto totalmente vacío, sin más pasajeros que nosotros. Nos recibieron el embajador de Cuba, la jefa de la misión médica de Sierra Leona y miembros del Ministerio de Salud de esta nación. Cuando partimos a nuestro destino vimos un país extremadamente pobre y desgastado por una larga guerra civil recientemente; eso me encogió el alma”.
Eran las primeras heridas. En Freetown, ese lugar donde hoy vive y sana, ha visto nacer un hospital exclusivo para el tratamiento de los pacientes con ébola, gracias a la cooperación de la organización británica Save the Children, y también le ha visto de cerca la cara a la muerte.
“Comenzamos a trabajar el 5 de noviembre luego de un entrenamiento intensivo por expertos de la Organización Mundial de la Salud. El hospital tiene características únicas, ya que fue diseñado específicamente para tratar esta enfermedad y no existe otro en el país. La mayor cantidad de fuerza de trabajo es nuestra y se trabaja las 24 horas dividido en cuatro turnos. Cuando se llega al hospital el jefe del team médico distribuye los equipos con el plan a realizar y al entrar el tiempo de estancia es de 40 minutos a una hora. En estos momentos se están recibiendo casos de otros hospitales y la cantidad es muy variable. Aquí existe capacidad para 100 camas, pero aún no está terminado el hospital y ahora estamos trabajando con 20 camas”.
No experimentó jamás en México —adonde llegó en el 2007— ni en Venezuela, hace un quinquenio atrás, esa incertidumbre de andar todo el tiempo sobre el filo de los riesgos. Pero el ébola no entiende de desprevenidos, por eso ha tenido que aprender a respirar debajo de aquellos trajes impermeables, de los nazobucos, de las gafas obligatorias y hasta ha debido habituarse al rigor de medidas extremas como la que le hizo negarse a acceder a cierta petición periodística: “Lamento no poder complacerte con una foto mientras trabajo —me escribió—, porque no se pueden usar cámaras; todo lo que entra a ese hospital es llevado a un crematorio para evitar contaminación”.
Del ébola Miguel solo conocía lo estudiado en no pocos libros; mas, en medio de aquellas naves altísimas que semejan una sala de hospital, de aquellos cuerpos al borde de los quebrantos que aclaman socorros, de los tratamientos urgentes que intentan asir vidas comprobó que en la epidemia la desprotección es uno de los mayores peligros y que la muerte, por más acostumbrada que sea, siempre deja cicatrices.
“En este tiempo lo que más me impresionó fue la muerte de una niña de 9 años. Los primeros síntomas de esta enfermedad son hipo, decaimiento, fiebre, pérdida de apetito pero las complicaciones son shock hipovolémico, convulsiones y sangramientos masivos que llevan a la muerte. La forma de protegerse es concentrarse en cada paso a realizar; la distracción y el error son fatales”.
Acaso por eso cada día lo acecha el mismo desvelo: salvar. Y mucho antes de que Freetown despierte, ya anda Miguel regulando el goteo de sueros, indicando medicamentos, sanando… Lo calla, quizás porque prefiere evadir hazañas y porque es un hombre de palabras esquivas como se me figura en esas líneas digitales que lo traen de vuelta.

Pero hoy, 3 de diciembre, amanece diferente en aquellos parajes africanos. “Felicita a todos los trabajadores de la salud a nombre de todos los espirituanos que estamos acá en esta riesgosa lucha”, solicita en el último mensaje llegado a mi correo.

Tal vez hoy no haya tiempo para los acostumbrados festejos por el Día de la Medicina Latinoamericana ni le atiborren de regalos, pero al menos a solas en aquella habitación de hotel donde habita tendrá la cercanía de este diálogo a ciegas y a lo mejor hasta se le despabilará ese sueño recurrente que le rondó antes, incluso, de poner un pie en la escalerilla del avión, como confesara: “Espero que el regreso sea con mucha seguridad y que al cumplir las normas internacionales, después de la cuarentena tendré un feliz regreso a casa”.
Fuente: Escambray 

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