mayo 31, 2015

TRES PAPAS EN CUBA

Tres papas en Cuba
Frei Betto
El Vaticano acaba de anunciar que, en su ida a los EE.UU., a finales de septiembre el papa Francisco visitará Cuba. El único país socialista de la historia de Occidente que comparte con el Brasil el privilegio de merecer la visita de los tres últimos pontífices.
Asesoré al gobierno cubano durante las visitas de Juan Pablo II (enero de 1998) y Benedicto XVI (marzo del 2012), y di testimonio del entusiasmo con que fueron acogidos por la población.
Cuando Benedicto XVI anunció que iría a la isla, los obispos de América Latina se quejaron, porque él había visitado sólo el Brasil, en el continente , y no reservó agenda para otros países mayoritariamente católicos, como México, Colombia y Argentina. La queja obligó a Benedicto XVI a hacer una escala en México, donde recibió a los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano.
En Cuba apenas el 5 % de la población de casi 12 millones de habitantes se declaran católicos.
La Casa Blanca (George W Bush) presionó a Juan Pablo II de varias formas para que no fuese a Cuba. Y si iba, que condenase al régimen revolucionario.
Wojtyla fue y permaneció allí cinco días, más que el tiempo habitual dedicado a otros países, estrechó sus lazos de amistad con Fidel e incluso elogió los avances sociales de la Revolución, como la salud y la educación.
Benedicto XVI estuvo en Cuba sólo tres días y tampoco expresó nada que contrariase a las autoridades del país.
En la visita de Juan Pablo II, Fidel rompió el protocolo y asistió todas las noches a la nunciatura, donde estaba hospedado el pontífice. Allí mantuvieron largas conversaciones regadas con zumos tropicales.
Raúl, en el 2012, tuvo la suerte de que un fuerte temporal impidió que el avión de Benedicto XVI despegara a la hora prevista, lo que hizo posible una larga conversación entre ambos.
Tanto Fidel como Raúl fueron alumnos internos de colegios jesuitas durante largos años y consideran muy positivo ese período de sus vidas. Incluso para entender sus personalidades hay que conocer cómo los jesuitas forjaban el carácter de sus alumnos en la primera mitad del siglo XX.
Después de la visita de Juan Pablo II el teólogo italiano Giulio Girardi, en un almuerzo con Fidel, comentó que consideraba excesivo que el papa presentara a la Virgen de la Caridad con una corona de oro. A lo que Fidel reaccionó diciendo: “La Virgen de la Caridad no es sólo la patrona de los católicos; es la patrona de Cuba”. 
El papa Francisco hizo de puente (de ahí viene la palabra pontífice) para que Cuba y EE.UU. se aproximaran, como lo admitieron Raúl y Obama en los discursos para volver a la buena vecindad, el 17 de diciembre del 2014.
En 1959 la victoria de la Revolución se topó con la reacción adversa de la Iglesia Católica, marcada por el franquismo español. A pesar de que ningún sacerdote fue perseguido y ningún templo cerrado, el diálogo entre Estado e Iglesia en la isla se reducía a la amistad de Fidel con los nuncios papales. La relación con el Vaticano nunca se rompió.
En 1981, a petición de Fidel y con anuencia de los obispos cubanos inicié en el país el trabajo de aproximación entre la Iglesia Católica y el Estado.
La publicación del libro “Fidel y la religión”, en 1985, redujo significativamente el prejuicio comunista hacia la religión y el temor de los católicos ante la Revolución.
Fidel retomó el diálogo con los obispos y se suprimió el carácter ateo del Estado y del Partido Comunista de Cuba, que ahora son oficialmente laicos. Son excelentes las relaciones del gobierno cubano con la Iglesia Católica, para tristeza de los anticastristas de Miami, que insisten en satanizar la Revolución.
Al desembarcar en La Habana el papa Francisco no encontrará una nación católica y mucho menos atea.
Será acogido calurosamente por un pueblo imbuido de religiosidad sincrética, en la que se mezclan, como en Bahía, espiritualidad de origen africano y tradiciones cristianas. Un pueblo que, como ningún otro del continente americano, reparte entre sí y con otros pueblos el pan de la vida.
Fuente: La Jornada

 
Y Con todo respeto,  al   querido amigo brasileño  en plena concordancia con lo que el expone, quisiera…  y aprovechando nuestra licencia de cubanita  le agrego al t’itulo Cuatro papas en Cuba:  los Pontífices mencionados, y la  que seria por aquello  entre “nos” de que: hay que vivir , y alimentarse también llegó la papa  nuestro querido tubérculo , a los puestos del agro, cosechadas  por el Ejercito Juvenil del Trabajo, honor , a quien honor merece,  que ha dado enorme alegría a la población  a peso la libra ,  pudiéramos quizás entrar en un análisis:  del costo, para rebajarla y   hacerla un poquito mas asequible a nuestra población  mayoritaria de “panfilos”, y por lo que representa energéticamente  a nuestros queridos niños, sin olvidarnos del resto de las generaciones  que por supuesto la necesitan.  Y agrego, con todo respeto para todos.  No soy laica. Mi esposo también estudio en una escuela jesuita de la que guarda   respeto y juzga muy buena la enseñanza, pero dice que como lo enseñaron  tan bien hoy es un convencido ateo.. Considero que hay que respetar su decisión.  Y los dos queremos, por eso luchamos, .para que la Obra grandiosa de la Revolución, y la justicia social: sus virtudes no  se nos  vayan como dijo Raúl Roa de la del 1930   …”A  VOLINA”.

LA AUTORA.

NOTA: PERSONAJE TELEVISIVO QUE REPRESENTA
 LA POBLACIÓN VIEJA DE CUBA

febrero 18, 2015

LAS PUERTAS CERRADAS SE ABRIERON

por Eduardo Heras León
Palabras de Eduardo Heras León al recibir el Premio Nacional de Literatura 2014.

Queridos amigos:

Un niño de apenas doce años regresa apresuradamente de la escuela. Las clases de ese día han terminado, y quiere llegar cuanto antes a su casa. Está preocupado y no puede evitarlo. Su padre está enfermo, casi postrado en la cama, con una hemiplejia del lado izquierdo del cuerpo, y el niño sabe que no le queda mucho tiempo de vida. Cuando llega al minúsculo recinto donde viven, se sienta en la cama, acaricia la mano inmóvil del padre y una repentina oleada de ternura lo invade. Entonces, sin saber por qué, con lágrimas en los ojos, le promete que algún día será escritor, que va a publicar los libros que tú no pudiste publicar nunca, viejo, para que estés siempre orgulloso de mí. Unos días después el padre fallece, y aquella promesa quedó como un terco compromiso con la vida.

Los años pasaron vertiginosamente, y la vida fue haciéndose cada vez más difícil en medio de una pobreza que no parecía tener fin: limpiar zapatos y portales, vender periódicos y billetes de lotería, cualquier ocupación significaba ganar unos centavos para la diaria subsistencia. Los tres chinitos limpiabotas de la Esquina de Tejas se convirtieron en artistas del cepillo y el betún. Mientras, la madre se batía como una leona para terminar de criar sus cuatro hijos y otros tres de su esposo. Sólo una condición nos impuso: no podíamos dejar de estudiar. Y lo logró.

Pero de noche, en la soledad de la miseria, después de las agotadoras jornadas de cada día, aquel niño escribía versos. Lo había aprendido escuchando junto con su padre los programas de radio de los decimistas. Y pronto los nombres de Naborí, Colorín, Angelito Valiente y Chanito Isidrón se le hicieron familiares. Dos años después de quedar huérfano de padre, ingresó en la Escuela Normal y entonces, el mundo ya no fue tan ancho ni tan ajeno, porque en aquellas aulas conoció almas gemelas, algunas presentes hoy aquí, que alimentaron por primera vez su recién nacida capacidad de soñar. Porque aquel país saturado de injusticias, bañado en sangre joven, iba a volar en pedazos y a convertirse en una vuelta de la antigua esperanza.

Si me he detenido en este primer episodio de mi vida, no ha sido para darles a conocer mi autobiografía, sino para compartir con ustedes el primer contacto que tuve con la literatura, que sería el alimento básico de mi espíritu en el futuro, y que puede tal vez hacerme y hacerles comprender por qué estoy aquí hoy, recibiendo un galardón que tanto me honra.

El 1ro. de enero de 1959, las puertas cerradas se abrieron, la noche quedó verdaderamente atrás, un mensaje de dignidad, justicia y honradez antes desconocido, caló en nosotros con tanta profundidad, que le ofrecimos hasta nuestras vidas para defenderlo. Y entonces, más que escribir, en esos momentos decidimos vivir. Y eso fue lo que hicimos. Y vino Playa Girón, y el Escambray, y un curso militar en la Unión Soviética, y varios años en las fuerzas armadas: años de combates, de violencia, de duros enfrentamientos con el enemigo; en una palabra: nos lanzamos al torbellino revolucionario, a la épica batalla por defender algo que nos había cambiado para siempre.

Cuando ingresé en la Escuela de Periodismo tuve la impresión de que podía y debía evocar lo vivido, contar la historia, pero contarla toda, con sus contradicciones, con sus aciertos y errores, con sus miserias y heroísmos, con su coraje y sus cobardías, con su amor pero también con su odio. Esa era la estética de nuestra generación. Así la entendíamos y así nos propusimos contarla. Y aunque parezca un lugar común, queríamos decirles a los jóvenes a quienes iba dirigida nuestra obra: “Esta es la historia, léela, para que aprendas lo que nos costó: sangre, sudor y lágrimas. Ahora que ya lo sabes, defiéndela”. Tengo que mencionar varios nombres, que nos han acompañado desde entonces. Algunos no están con nosotros, porque fallecieron; otros, tomaron un camino que los alejó para siempre de nuestras convicciones: Germán Piniella, Rogerio Moya, Renato Recio, Luis Rogelio Nogueras, Guillermo Rodríguez Rivera, Víctor Casaus, Jesús Díaz, Raúl Rivero.

Vinieron entonces, a propósito de mi segundo libro, Los pasos en la hierba, las incomprensiones, los dogmatismos, las falsas interpretaciones de buena y mala fe; las críticas despiadadas y destructivas, la ideologización absurda del arte y la literatura, y el conocido Quinquenio Gris se abatió sobre la cultura cubana, empobreciéndola, haciéndole pagar caro su terca vocación de búsqueda de la verdad, que es en última instancia el objetivo supremo de la literatura.

Fueron años verdaderamente duros, inciertos, donde solamente la convicción de que la Revolución se había hecho para acabar con la injusticia y no para promoverla nos mantuvo vivos, a pesar de los rigores de un castigo que para mí duró cinco años, años en que se cerraron todas las puertas y una verdadera conjura del silencio que parecía interminable se ensañó sobre mí. Pero resistí. Y escribí, y la literatura fue siempre compañera fiel en los peores momentos, y me ayudó a mantenerme leal a los principios que siempre rigieron mi vida.

Paradójicamente, ese castigo en la Fábrica Vanguardia Socialista me hizo conocer un mundo nuevo, el mundo de la clase obrera, donde conocí hombres de otras características, que me hicieron renacer la confianza en los seres humanos. A ellos les dediqué dos libros, Acero y A fuego limpio. Del primero guardo como un tesoro, el comentario elogioso de Julio Cortázar, que es mi escudo contra quienes lo calificaron como un ejemplo del mal realismo socialista.

Pero pasaron esos años, y la buena literatura, como el arte, conservó sus valores, superó los obstáculos y lentamente salió del marasmo para volver a entonar su canto de libertad y de esperanza. Y mi segundo libro, aquel libro golpeado, humillado, vilipendiado, calificado de contrarrevolucionario por los burócratas de la cultura, sobrevivió alimentado por el soplo vital de quienes confiaron en su autor y en la justicia de la Revolución. Y quedará (ya lo he dicho en alguna ocasión) como un recordatorio para los que pretendieron ahogar bajo papeles y directivas, la pujante vida de sus personajes, los complejos conflictos humanos de esos seres sudorosos y solidarios que sufren y temen, caen y se levantan, pero combaten y vencen. Nosotros fuimos esos hombres; nosotros somos (y quiero repetirlo aquí), la generación de la lealtad a los principios y a los ideales.

Queridos amigos:

Perdónenme este recorrido histórico que muchos de ustedes conocen, y que tal vez resultara inevitable un día como hoy, en que el Instituto del Libro y un jurado a quien agradezco su decisión me otorga este premio a la obra de toda mi vida. No tengo que decirles cuanto me honra este galardón. No tengo que decirles la emoción que siento porque sé que celebrando junto conmigo hay aquí decenas de jóvenes narradores, graduados del Centro Onelio Jorge Cardoso, un proyecto al que he dedicado una parte importante de mi vida. Por ellos apostamos y seguiremos apostando, porque su talento y oficio comienza a ser reconocido en concursos, ferias, y publicaciones de todo tipo y porque han ayudado a rehacer el mapa literario del país; están aquí también familiares, amigos de infancia, condiscípulos de la Secundaria, de la Escuela Normal, de la Universidad, compañeros artilleros de las Fu erzas Armadas, de la Fábrica Vanguardia Socialista, del Instituto del Libro, del Ministerio de Cultura, de la Casa de las Américas, de la UNEAC, del Centro Onelio Jorge Cardoso, lugares donde estudié o trabajé, donde quise y me quisieron mucho. A todos ustedes los abrazo desde mi corazón agradecido.

¿A quién dedicar este Premio?

¿Tal vez a mi padre a quien dediqué mi primer libro cumpliendo la promesa de un niño de doce años?

¿O a mi madre, sin cuya ternura y abnegación, y su a veces apasionado estímulo, nada hubiera sido posible?

¿O a mis hermanos, todos desaparecidos, en quienes encontré siempre comprensión, apoyo, confianza?

¿O a mis alumnos de diecisiete cursos del Centro Onelio que han renovado en estos años mi insobornable vocación de maestro?

A todos ellos pudiera dedicar este Premio Nacional de Literatura. Sin embargo, más que dedicarlo, voy a compartir este Premio con alguien que es el tesoro que la vida me regaló hace veinticinco años, que renunció a su carrera profesional para acompañarme en hacer realidad el sueño del Centro Onelio; sin cuyo amor, ternura, y dedicación en cada día de nuestras vidas ya no sabría vivir: a mi esposa, mi compañera, mi amiga, Ivonne Galeano.

Gracias.

La Habana, 11 de febrero de 2015

Fuente: La pupila insomne

febrero 04, 2015

MI HOMENAJE A CELINA GONZÁLEZ, " SI TOMAS GUARAPO POR LA MADRUGA LO BUENO SE QUEDA Y LO MALO SE VA ...


   “LE CANTO A CUBA QUERIDA LA TIERRA DE MIS AMORES”…..
Autora: Isabel Cristina Batista

En el día de hoy,  4 de  febrero murió la  cantante y compositora  cubana  Celina González, la reina  de la música campesina,  jerarquía artística popular   ganada  por la  incuestionable intérprete  de este género  musical .

Celina, de origen humilde  comenzó  su carrera artística  muy joven, y junto  a su esposo Reutilio formaron  uno de los grandes dúos de  la música  campesina.  Sus interpretaciones  recorrieron  a todos los grandes soneros montunos cubanos:, Eduardo Saborit, Ñico  Saquito, Juan Mariño y Remberto  Becquer, entre otros .  Interpretó también  a nuestros grandes músicos cubanos,  como    al  inolvidable  creador de  la bellísima canción “ Longina”,  y otras como ·”Aurora”,: Manuel Corona.

“Que Viva Chango”, constituyó  una de sus composiciones emblemáticas , adjudicadas por la cantante a la  aparición  que  por su  devoción  le tenía a  Santa Bárbara, “la  virgen venerada y pura” como  traducía en sus estrofas, salidas de  esa religiosidad  cubana sintetizada de la fusión de las religiones que formaron  nuestra  identidad nacional:   mezcla de catolicismo proveniente de nuestro país, encontrado, conquistado y colonizado por España,  y de la deidad africana surgida en los duros años del régimen  essclavista  imperante en  la Cuba  colonial. Tradiciones y costumbres  de un  pueblo  donde pulula  la religiosidad popular.

Los cubanos de ayer, de hoy y del mañana, tendremos el orgullo de que en nuestra tierra naciera  esta artista. Auténtica expresión  de cubanía dotada de una voz   de bello  timbre, voz restayante  y fresca  que en los recónditos lugares del mundo   permitió  tener y  mantener,   un pedacito de Cuba,  en los corazones, para dar fortaleza y patria, cuando  nos legaba , ya desde entonces.. “Le canto a Cuba querida, la tierra de mis amores”….  




enero 27, 2015

" YO BUSCARÉ ANHELANTE LOS LUGARES DONDE A SOLAS....


“ Yo buscaré anhelante  los lugares  donde a solas…..

Homenaje  a José Martí, Héroe Nacional de Cuba

Autora : Isabel Cristina Batista Sosa



  “ Canto a la tierra y la palma , y al cañaveral dulzón  y al guajiro que regó su sangre , en la tierra verde, donde América   se enciende , Rosa Cárdena de Gloria , sos manantial  de victoria , sos fuente  en la que  bebí , el coraje que Martí  dejó grabado  en la historia…..
                                                                                  Labonois –Carrero.  Montevideo, Uruguay 2001,


                                                                                            


A solas  con el pensamiento, reflexionamos  una vez más   en  un hombre: José Julián Martí y  Pérez,  que un día  como hoy, 28 de  enero  de 1853 , nació  de sangre  española, y  en  cuna humíldisima, en la calle Paula, de nuestra infatigable ciudad- capital ,  la Habana,y no cesamos  de  admirar  su vida y su obra.

Sin idealizar al hombre, admitidos sus virtudes y defectos, sigue siendo un paradigma:  una estrella que ilumina  con el  ejemplo de  su andar,  en su breve existencia, por  el tiempo  que le toco vivir.

Sintetiza    en su obra  toda la cubanía más pura   de un pueblo   que ha demostrado  ser parte de su legado  de valores  humanos; de  su  incuestionable  resistencia, decisión soberana, y por tanto valentía.

Si, ” No es fácil”, dice su pueblo , pero éste pueblo lleno de colores y  matices,   seguiría la
 “ Hoja de ruta”, que aquel  escolar sencillo  dejara, para los que estuvieron y lo dieron todo, para los que están  y luchan el día a día , para los que,  incluso  entendemos, se agobiaron y escogieron otros  parajes. Y por supuesto  para lo más sagrado de nuestra tierra:  las futuras generaciones.   

En cada fondo  de   pupila de un  niño cubano tenemos la arcilla  noble de la que José Martí tanto  habló y a los que dejó  lo mejor de sí mismo. Y  todos los cubanos  han sido niños , por lo que los valores  están ahí,  solo hay que  seguir  dando ejemplos:

, …”De América  soy hijo  y a ella me debo…..” Patria   es Humanidad”·…. “ Todo es hermoso y constante… y todo como el diamante, ante que luz es carbón”, … “ Quiero a la sombra de un ala , contar este cuento en flor”…”Por las mañanas mi pequeñuelo , me despertaba con un gran beso , puesto a horcajadas  sobre mi pecho , bridas formaba  con mi cabello”…”Mírame madre y por tu amor , no llores , si esclavo de mi fe y de mis doctrinas , tu mártir corazón llené  de espinas , piensa  que nacen  entre espinas  flores”,  “Todos somos americanos”… pero, “ Mi honda es la de David”…porque … “  yo quiero  cuando me muera sin patria , pero sin amo, tener en mi tumba un ramo, de flores y una bandera”, …”cadáveres que un día  fueron ensueño de la patria mía”…
… “ Hasta hermosos  de cuerpo se vuelven los hombres  que pelean por ver libres a su Patria”…  “Él niño  que no piensa  en lo que sucede a su alrededor , y se contenta  con vivir , sin saber si vive honradamente , es como un hombre que vive del trabajo de un bribón “ … “Cuando hay  muchos hombres  sin decoro, hay siempre  otros  que tienen  en sí el decoro  de muchos hombres. Esos son los que se rebelan  con fuerza terrible  contra los que le roban a los pueblos su libertad”…

Por eso , sin dudas,este pueblo  seguirá  buscando anhelante el ser   mejores,  con la estrella   solitaria . Porque para esas generaciones futuras se trabaja, porque los niños  son los que mejores saben querer . Y porque todos llevamos dentro la esperanza del mundo:  un mundo más justo y mejor..



Nota : Labanois –Carrero cantautores uruguayos de gran popularidad









  ISA